miércoles, 14 de noviembre de 2012

You and I, we were born to die.



Seis años de mí vida sola y triste porque nada se presentaba, solo era la lluvia que rozaba sobre mi ventana y la oscuridad tapando las sombras de mis ojos. Yo vivía con mi madrastra y su estúpida hija, mi padre había muerto cuando tenía 10 años, le asignaron la tarea de padre a su esposa que fue mi madrastra por estos 6 años y los que siguen. Mi madrastra era perversa y cada vez que llegaba de la escuela tenia que hacer  178 labores de la casa, nunca tenía tiempo para mí. Pero un día toda esa tortura cambio. El día 3 de Agosto estaba saliendo de mi casa y en frente vi un chico, estaba mudándose a la casa esa,  lo mire y él me miro. Mi hermanastra (Leila) salió desaforadamente, ella me grito y el chico nos miro, Leila me agarro tan fuerte del brazo que grite, el chico (Adam) la miró y Leila paró, ella fue hacia él y le dijo que había sido un malentendido y que si decía algo de lo que había visto que se olvidara de todo. Sonaba muy amenazante pero Leila era capaz de hacer cualquier cosa por arruinar las vidas de las personas.
En la tarde tuve que hacer los labores, lo primero que tenia que hacer era recoger la ropa de Leila en la tintorería, saque el auto y me dirigí hacia allí; llegue y Adam estaba ahí, estaba avergonzada por lo que había visto, entre como si nada hubiera pasado. Cuando entre Robert (el dueño del lugar) me saludo porque yo era como de la familia ahí; Robert sabia lo que venia a buscar, se fue y quede sola con Adam, él no paraba de mirarme, coloque mi mano sobre la mesada y Adam observo que tenia muchos golpes en el brazo y tenia algunos cortes en la mano, él deslizo su mano hacia la mía, cuando mi mano sintió la suya, sentí un calor intenso por dentro, pero por fuera estaba fría. Adam me pregunto que me había pasado, le respondí que me había caído, y luego me pregunto muy serio acerca de los tajos en mis manos, lo miré y le dije que no era buena cocinando. Él no se la creyó, pero fingió, para que no quedara el silencio en las conversaciones, le pregunte cómo le iba con la casa nueva, Adam se acercó a mí, que hasta pude ver el pigmento de sus ojos. Coloque mi mano sobre su abdomen para alejarlo un poco, pero no pude, y le dije que quería un poco de espacio, pero fue astuto y me dijo que no he tenido espacio personal desde que mi padre murió, que siempre me presionaban y nunca tuve tiempo para mi. Yo estaba congelada, cómo era que Adam sabia sobre mi padre y sobre que mi madrastra me presionaba siempre. Él se alejó solo porque Robert se acercó a darme la ropa y también lo que Adam necesitaba. Fui a mi casa, ya era de noche y había una fiesta en lo de Roger, el supuesto prometido de Leila. Ella iba a ir, yo quería ir porque iban a estar mis amigas y mis amigos. Tenia dos mejores amigos, una era Ivana y el otro era Max, somos amigos desde siempre. Quería ir, había estado pensado en lo que Adam me había dicho, de ser mas libre. Asi que le dije todo lo que sentía a mi madrastra, lo que me había hecho sufrir durante años. No sabía que me estaba pasando. Recogí todas mis cosas y me fui de la casa, mi madrastra me gritaba cuando estaba saliendo de la casa, me decía que no iba a durar un día sin vivir en esa casa. Entre al auto y vi que Adam estaba observándome, él me sonrío y yo también. Fui a la tintorería y le pedí a Robert si podía vivir por unos días allí hasta que encontrara donde vivir permanentemente, le había contado todo a Robert, él estaba muy orgullosos de mi, quería que hiciera eso desde que esa bruja se mudo a mi casa.  
Ya era de mañana, Robert no estaba, no sabía donde había ido. Salí de la tintorería y fui a desayunar; en el trayecto que hice, no había nadie, solo estaban los autos y estaba todo húmedo y nublado, parecía que el fin del mundo se acercaba, entonces vi salir a una anciana, le pregunte que había pasado, dónde se habían ido todo el mundo. La anciana desesperada me decía “Ellos ya vienen, están por llegar y todo acabara”. No podía comprender nada, me di vuelta y vi a Adam arrodillado en el medio de la calle, le caían lágrimas. Fui allí corriendo y le pregunte que le había pasado, él estaba seriamente lastimado, lo levante y Adam coloco su mano sobre mi cintura para sostenerse, fuimos a una farmacia, entramos y no se encontraba nadie, no sabia que hacer. Lo recosté a Adam, le dije que buscaría ayuda pero él me detuvo, y me dijo que por nada en el mundo saliera de esa puerta, seguía sin entender que estaba pasando. Adam me dijo que me sentara a su lado, pero no podía quedarme de brazos cruzados, asi que fui a buscar unas vendas y medicinas para curarlo; le levante un poco la camisa que tenia puesta y vi la gravedad de la herida, estaba tan asustada, no sabia que hacer, estaba muy lastimado, trate de sacar la sangre y coloque algunas vendas para que dejara de sangrar. Adam estaba muy adolorido, me dijo que cociera la herida, yo estaba aterrorizada, no sabia hacer eso. Fui a buscar un hilo con una aguja, alcohol y vendas; coloque la aguja en su piel, él se tenso me detuvo la mano con la que estaba cociendo y me dijo que necesitaba alcohol para que se tranquilice. Yo no sabia de donde sacar un poco de eso, entre en una puerta de la farmacia y vi que había una botella de ron, asi que la recogí y le pregunte si esto lo ayudaría, él sonrió y me miro a los ojos, se trató de acercar a mis labios, pero yo lo detuve. Adam estaba avergonzado pero pareciera que no, él se disculpo por tratar de besarme. Cuando termine de cocer la herida le dije que tratara de descansar y yo cuidaria la entrada por si acaso pero Adam me dijo que no podria con lo que llegaria, asi que se rehuso a descansar y dijo que él cuidaria la entrada y que yo descansara, tuve que hacerlo porque él estaba convensido de lo que hacia y queria.

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